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CURIOSIDADES DEL PROPÓLEO – Un bálsamo conocido desde hace mucho

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Hoy en día muchos apicultores quisieran que las abejas no recolectaran esa resina oscura y pegajosa llamada propóleo y que cuesta tanto trabajo despejar de los cuadros y paredes de las colmenas.

Sin embargo, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el propóleo es más valioso que la mayoría de los productos que los apicultores usualmente obtienen.  Y, a medida que se encuentran nuevos usos y aplicaciones a esta resina misteriosa, su valor aumenta en todas partes del mundo debido a la gran demanda que tiene: gracias al trabajo de investigadores de diversas disciplinas, el propóleo ha dejado de ser el “patito feo” de la apicultura.  Conviene recordar que en el pasado fueron igualmente desperdiciados por desconocidos el petróleo, la placenta materna, numerosas hierbas y plantas indeseables, la biomasa y determinados hongos, algas y bacterias, para poner sólo algunos ejemplos.

A pesar de ser un producto casi desconocido en nuestra época, desde hace miles de años el propóleo ha sido usado con fines medicinales, al igual que otros productos de la colmena.

Para ilustrar mejor esta afirmación, es útil recorrer brevemente el uso que ha tenido el propóleo -sin dejar de mencionar la miel y la cera- en distintas culturas durante los pasados cuatro milenios.

propóleosLa referencia más antigua al propóleo data del antiguo Egipto, donde era bien conocido por los sacerdotes, quienes tenían en sus manos la medicina, química y arte de embalsamar los cadáveres y usaban esa resina con este último fin.  Sobre la miel como medicamento hay referencias más antiguas, como las tabletas de arcilla de la cultura mesopotámica, de 2.700 años antes de nuestra era.

En el primer libro médico, Libro de preparación de medicamentos para todas las partes del cuerpo humano, en el papiro de Ebers (escrito aproximadamente en el 1700 ane), se menciona la cera y el propóleo (cera negra) como medicinas.

Los antiguos egipcios conocían las propiedades laxativas de la miel como remedio contra los parásitos.  En el citado papiro se mencionan muchos usos de la miel: como medicina contra las enfermedades internas, como apósito quirúrgico externo, para quemaduras, úlceras e inflamaciones de los ojos.  También en el papiro de Beck Badog se citan la miel y la cera como medicamento.

En la Biblia se habla del propóleo con otro nombre (tzori).  Primero, cuando José es vendido a los ismaelitas que iban de Galaad a Egipto, se dice que la caravana de camellos llevaba ládano, bálsamo (propóleo) y cáscara resinosa (Génesis 37:25).  Luego, cuando Jacob pide a sus hijos que le lleven al primer ministro de Egipto como regalo lo mejor que hubiera en el país de Canaán, menciona en este orden “un poco de bálsamo y un poco de miel, ládano, cáscara resinosa, pistachos y almendras” (Génesis 43:11).

mielLos profetas hebreos lo mencionan como bálsamo de Galaad o Judea, para uso médico (Jeremías 8:22; 46:11; 51:8 / Ezequiel 27:17) y se hace referencia a que era un importante producto en el comercio de los antiguos reinos de Judá e Israel, al igual que el trigo, miel y aceite.  También sobre el uso medicinal de la miel hay abundantes referencias bíblicas (ejemplo, Proverbios 24:13) e incluso se cita que Jonatán, el hijo del rey Saúl, aclaró sus ojos con la ayuda de la miel (1 Samuel 14:25-29).(Citas de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras)

Aristóteles consideraba al propóleo purificación de la cera y lo estimaba como remedio para las contusiones y las llagas supurativas.

El propóleo fue usado por las legiones romanas con fines medicinales.

Plinio, que es considerado el más importante naturalista entre los romanos, dice en su Historia natural que el propóleo (mellizo) “es de gran provecho como medicamento, tiene olor molesto y así muchos lo usan como gálbano”. Y añade: “Quita los aguijones y los objetos que han entrado en la carne, reduce las hinchazones y ablanda las induraciones de la piel.  Disminuye los dolores nerviosos, cura las úlceras, los abscesos y los forúnculos que son a menudo incurables.”

Posteriormente aparecen datos acerca del propóleo en los trabajos de Galeno y Varro.

En la civilización hindú, persa, el imperio inca, medicina popular georgiana e incluso durante guerras del siglo XIX y XX, es conocido el uso del propóleo.

 

Fuente extraída del libro “Propóleo, El oro púrpura de las abejas” (Moisés Asís)